viernes, 27 de enero de 2017

25. Por Un Beso Tuyo (Relato Romántico)



Dayra se enroscaba con los dedos un mechón de su pelo pelirrojo mientras inclinaba la cabeza despacio hacia su derecha, mostrando su sonrisa relajada, dejando al viento sus diamantes que nomina como sus dientes. La mirada empezaba a ser poco a poco más deseada coloreando a su vez sus mejillas, las pupilas dilatadas daban a la luz su culpabilidad de que su corazón frenético deseaba a Jairo, el chico que ella había soñado desde que era una niña. 

El cabello color tierra de Jairo cortado al viento, fijaba sus ojos color café hacia la sonrisa bella de Dayra, deseando en lo más profundo de su mente, robarle un beso, pero la timidez le hacía desistir de ello. El color de sus mejillas se disimulaba tras su piel mulata y su sonrisa era amplia y segura. Jairo se sentía nervioso y de vez en cuando hacía girar la copa de Jack Daniels en la barra del bar que hace esquina a la plaza. 

El reloj gigante de detrás de la barra marcaba que faltaban cinco minutos para las once de la noche de un miércoles cualquiera del mes de Febrero. La dueña del local comenzaba a recoger, ya que eran los últimos clientes del largo día y tenía muchas ganas de regresar a su casa y descansar, pero al verlos encendió una vela naranja, la colocó entre ellos que seguían conversando, aunque tanto Dayra como Jairo eran conscientes de que tenían que irse, ambos querían volver a verse otro día.



Una vez en la calle, Jairo la agarró por el brazo para hacer fuerza hacia él y ella se dejó llevar hasta quedar atrapado entre los brazos en forma de Jairo. Ambos se encontraban muy cerca el uno al otro, él fregó su nariz con la de ella, hasta besarla suavemente pero poco a poco la pasión fundía la helada noche, cuando Dayra rodeó sus brazos en el cuello de él y se dejaron llevar por el amor. 


HR.

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jueves, 5 de enero de 2017

24. Las Tres Y Cinco Minutos (Relato de Amor)



Blanca le dio un beso seco en los labios de Pedro, que comprendía que ese beso quería poner punto y final a esa historia fugaz, que en su momento parecía durar por el fin de los tiempos. Ella agarró la maleta y con la otra mano cerró la puerta del piso de un golpetazo, que resonó en el corazón de Pedro, al quedarse completamente helado ante la puerta, indefenso, sin poder apenas moverse, nada le impedía hacerlo, pero su alma se había congelado, al dejar escapar a la mujer que durante tanto tiempo había soñado, la había visto caminar en esta realidad, y nunca pensó que la vería partir de nuevo buscando un corazón ajeno que quizás ame de la misma forma que él la seguirá amando.

Pedro que está en la penumbra del piso, a fuera está oscureciendo mientras que en invierno destroza a su paso, aunque realmente el tiempo indique tiempo de verano. Pero allí está Pedro, sentado en el sofá del salón, mirando a la pantalla de su televisor que está apagada, observando su reflejo negruzco tal forma está su alma, sin haber dejado escapar ninguna lágrima por ella, pero su interior parece un tornado de sentimientos que no verán la luz. 

La mujer de su vida, le había abandonado, sin hijos, sin objetivos, y la soledad le visitó por tercera vez. Pedro se aferra a lo único que le tortura la mente, la cerveza que siempre ha formado parte de su vida, beber solo es lo que desea, aunque ahora será huraño porque la compañía le dañaría más el corazón, roto en mil pedazos imposibles de volver a unir las piezas para reconstruirlo. Quizás una no sea suficiente, pero al llevar la quinta ya empieza alucinar, pero todavía no es suficiente, se levanta y observa en un armario que casi nunca ha abierto cuando vivía con ella, observa que detrás de las botellas de aceite hay una botella de vozca, la agarra y sin vaso, empieza a tomar varios tragos. 

El tiempo va lento para él, la mente lentamente deja de ser racional y las alucinaciones siguen apareciendo, varias figuras de ella la están observando, pero ninguna le mira a la cara, y se enoja, porque quiere y cree que eso que está viendo es real. Sigue tomando, grita de dolor, el alma se le está consumiendo, y el reloj sigue detenido a las tres y cinco minutos. Pedro pega un grito cuando se le resbala de la mano la botella de vozca y cae al suelo roto en mil pedazos a los pies del reloj. 



Pedro escucha como el segundero empieza a sonar, observa el reloj y el vuelve a funcionar, mira a su alrededor que vuelve a ser de día, mira a sus pies pero no está la botella, entonces a su derecha escucha la dulce voz de Blanca que vuelve a entrar por la puerta, llorando, ella va corriendo hacia él, se abrazan, se besan y se piden perdón. 

HR.

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miércoles, 4 de enero de 2017

23. El Discurso de Antón (Relato de Amor)



El otro día casi te atropello con el coche, y hoy me dejas aquí plantado como si fuese un pino en medio del bosque. ¿Qué te pasa Alba? Pensaba que el amor que nos unía, como si fuese el destino, que nos hechizó con su magia más poderosa, sería algo que nadie podría separar, pero veo que estábamos equivocados. Me definía como un hombre muy afortunado de haberte conocido, y mejor aún de haberte tenido entre mis brazos, pero es que ¿acaso los trocitos que se rompen segundo a segundo de este pobre corazón no es suficiente para demostrarte lo que siento por ti? ¿Acaso me has mentido cuando nos besábamos en el parque, en el río o en cualquier lugar del mundo? ¿Acaso te he defraudado como hombre y ya no sientes amor por el único hombre en este planeta que te pueda amar como yo te amo? Si has decidido abandonarme, ¡vete! Si has decidido emprender una nueva vida ¡Allá la tienes! Si has decidido seguir sin mí ¡pues me parece una estupidez, pero te dejo ir porque sé que así es como debe ser! No eres mía tampoco lo has sido mientras duraba lo nuestro, yo no te vi como una propiedad, amar no es tener propiedades, amar es dejar que sea libre si tanto lo desea y no cruzar ese límite que asusta tanto, y a veces te lleva por el mal camino. Hagas lo que hagas, vayas dónde vayas, tú siempre formarás parte de mí vida, porque si te vas, te llevas una parte de mí, yo me quedó la parte que has dejado aquí, porque sé que el camino emprendido no será el de las flores bonitas, pero el haberte amado hasta el fin del mundo, solo con eso, ya puedo morir en paz. 

Aunque sea en mi lecho de muerte, y tú ya te hayas ido sin mí al otro barrio. Hemos vivido una larga y prospera vida juntos. Tengo ochenta años, y me acabas de abandonar por haberte enamorado de la santa muerte, quién te ha arrebatado de mis brazos. ¡Buen viaje Alba! ¡Buen viaje hasta el infinito del cielo más hermoso! Yo me quedo, en la tierra, cuidando de nuestro legado, dando consejos a nuestros cinco hijos, cuidando y protegiendo a nuestros nietos en los momentos más delicados, y yo veré nacer la luz por partida doble de nuestro primer biznieto que pronto llegará como la esperanza en Abril. Todavía te echo de menos y lo seguiré haciendo, ya que tan solo hace un minuto que dejaste de dirigirme la palabra, nombraste tras las colusiones del ataque al corazón las únicas palabras que te han mantenido cerca de mi durante todos estos años “Te amo”. No hemos sido una familia con muchos recursos, nos habrá faltado el dinero y a veces la comida en el plato, pero nunca dejaré de amarte, aunque yo tenga el billete un poco más tarde, pero viviré estos últimos años que me quedan, de la misma forma que lo hice estando a tú lado, amándote, siempre. 

Atentamente, tú querido esposo Antón, que se ha quedado viudo pero sabe que el amor construido nunca se destruirá. Te amo mucho mi querida Alba. 

HR.

PD. El amor verdadero dura más de una vida y que mil vidas, cuando lo encuentras es cuando realmente sabes qué es el amor y no el gustar por gustar.

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